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El sr. Monk es hipnotizado
Hipnotizado
Información
Número de episodio: 7.08 (101)
Título original: Mr. Monk gets hypnotized
Guionista: Tom Gammill
Max Pross
Director: Michael W. Watkins
Duración: 43 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 12/09/2008
Episodio anterior: El caso nº 100 del sr. Monk
Episodio siguiente: El sr. Monk y el milagro

El sr. Monk es hipnotizado es el octavo episodio de la séptima temporada de Monk.

ArgumentoEditar

En una noche lluviosa, la actriz Sally Larkin intenta vender sus joyas en una pequeña joyería familiar. Los dueños le advierten honestamente que las joyas son bastante más valiosas que las de sus clientes habituales, por lo que podría llevar algún tiempo encontrar un comprador. Sally mira por la ventana de la tienda, confesando que teme que su marido la haya seguido. Cuando ella sale, la dueña enseña a su esposo una fotografía en una revista, identificándola como Sally Larkin. La famosa actriz está pasando por un amargo divorcio con su marido, el magnate de bienes inmuebles Aaron Larkin.

Segundos después, los dueños de la joyería escuchan un grito y la alarma de un coche. Se precipitan hacia el exterior y encuentran vacío el coche de Sally. No hay ningún rastro de ella, excepto un pedazo de tela de su ropa.

Por la mañana, en la escena del crimen, Monk se concentra en la investigación; mientras que Natalie, Stottlemeyer y Disher quedan cautivados por el extraño arco iris doble que ha aparecido en el cielo después de la tormenta. El carácter de Monk empeora cuando un optimista Harold Krenshaw llega al lugar. Resulta que Harold ha estado viendo a un hipnotizador, el doctor Lawrence Climan, y parece que ha mejorado mucho con él. Monk, envidiando los progresos de Harold, acepta la tarjeta de trabajo de Climan.

Posteriormente, Monk y los demás visitan la mansión de Aaron Larkin para hablar con él, ya que es el primer sospechoso en la desaparición de su mujer. Al entrar en la casa, Disher reparte unos chicles de arándano que ha preparado él mismo, con un kit que pidió por Internet. Stottlemeyer prueba el chicle e inmediatamente lo escupe en el suelo.

Durante la entrevista, Aaron reconoce su animosidad hacia su futura ex esposa, pero insiste en que no ha tenido nada que ver con su desaparición. Monk apenas puede concentrarse en el caso: sólo puede pensar en Harold y en lo feliz que es ahora. Esa noche se derrumba y, sin contárselo a nadie, concierta una cita con el hipnotizador.

Después de su sesión clandestina con el doctor Climan, Monk se une a un equipo de búsqueda para encontrar el paradero de Sally Larkin. Sin embargo, pronto lo único que quiere hacer el detective es correr y trepar árboles. Natalie está confusa, y cuando Monk recoge una rana y la bautiza como "Brinquitos", ella comienza a sospechar que algo va mal. Por lo visto, el hipnotizador ha devuelto a Monk al estado mental de un niño de siete años.

Más tarde, en el despacho de Aaron Larkin, Monk (a pesar de su extraño comportamiento) consigue que este admita que está teniendo una aventura con su secretaria. La secretaria está avergonzada, pero el descubrimiento le permite alegar libremente que estuvo con Aaron la noche en que Sally desapareció. Con una coartada tan sólida, Aaron parece ser inocente.

A altas horas de esa noche, se produce otro giro inesperado en el caso. Una mujer emerge corriendo de unos oscuros bosques y llega a una carretera de montaña. Es Sally Larkin. Está viva, pero parece aterrorizada. Para un coche y pide ayuda al conductor.

En la comisaría, Sally explica su historia: su loco marido la secuestró y la mantuvo como prisionera en una lejana cabaña durante días. Finalmente, ella consiguió liberarse de sus cadenas, enfrentarse a su marido, matarle y escapar.

Monk está presente en el interrogatorio, pero sigue comportándose como un niño. Cuando Monk coge un pedazo de chicle del tacón de Sally Larkin y se lo mete a la boca, un exasperado Stottlemeyer le expulsa de la sala. Monk asegura que ha resuelto el caso, pero nadie le escucha. Enrabietado, el detective sale corriendo del edificio.

Mientras Monk deambula por la ciudad, varias personas enfadadas le gritan que actúe como un adulto. Comprendiendo de repente que no es un niño, el detective comienza a dudar de la efectividad del tratamiento de hipnosis (especialmente, cuando ve que Harold está siendo arrestado por exhibicionismo público).

Stottlemeyer y Disher llevan a Sally Larkin a su casa, aconsejándole que pase unos días de tranquilidad y supere su trauma. Con voz temblorosa, Sally les da las gracias... y, en cuanto cierra la puerta, esboza una amplia sonrisa en su cara. Coge una botella de champán de la cocina, pero antes de poder abrirla encuentra a Monk en su jardín trasero.

Cuando están alejándose de la mansión, Stottlemeyer y Disher encuentran la caja de la rana Brinquitos en la carretera, y comprenden que Monk ha vuelto allí.

En el jardín, Sally comienza a tratar al detective como si fuera un niño pequeño, pero no tarda en descubrir que ha vuelto a la normalidad. Monk expone lo ocurrido: Sally nunca fue secuestrada. Escenificó su propia desaparición, para tener un motivo sólido para matar a su marido y heredar todo su patrimonio (pues el divorcio le hubiera dejado atada por los términos de su acuerdo prematrimonial). Pasó tres días sola en una cabaña, encadenándose para hacerse algunos moretones auténticos, y sin comer nada. La tercera noche volvió a su casa, armada con una tabla y una alfombra. Cuando su marido llegó a la casa, ella le golpeó con la tabla, le envolvió en la alfombra, y condujo de regreso a la cabaña. Lo escenificó todo para que se adecuara a la mayor "actuación" de su vida: una mujer aterrorizada que había conseguido matar a su secuestrador y había huido. Cuando llegó a la carretera, detuvo el primer coche que vio.

Monk admite que el plan de Sally fue perfecto, excepto porque cometió un pequeño error incriminatorio: durante el tiempo de su desaparición, Monk, Natalie, Stottlemeyer y Disher visitaron la casa para hablar con su marido. Disher repartió algunos chicles de su propia creación, y Stottlemeyer terminó escupiendo el suyo en el suelo (asqueado por la acidez). Unas noches después, tras asesinar a su marido, Sally pisó accidentalmente el chicle, y este se quedó pegado a su tacón. Es el mismo chicle que luego se metió Monk a la boca.

Victorioso, el detective se lo saca de la boca y lo enseña; pero pronto se da cuenta de dónde ha estado anteriormente: primero en la boca de Stottlemeyer, luego en el zapato de Sally. Asqueado, lo escupe. Sally se lanza a por él, y se produce un forcejeo. Monk consigue recuperar el chicle, y Sally alcanza una pala para golpearle en la cabeza... justo cuando Stottlemeyer y Disher llegan a la casa. Sally es desarmada y arrestada. Monk entrega a Disher el chicle y le dice que ya se lo explicará más tarde. Antes, tiene que volver a su casa y hacer gárgaras durante cinco horas. Stottlemeyer supira aliviado, comprendiendo que Monk vuelve a ser Monk.

A la mañana siguiente, Monk está tomando su desayuno habitual cuando Natalie mira por la ventana del apartamento y lanza un grito de alegría: un pájaro ha establecido su nido en un árbol cercano, y está alimentando a sus tres polluelos. Natalie va en busca de su cámara para tomar una fotografía, pero Monk declara que lo mejor sería llamar al exterminador.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

Otros idiomasEditar

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