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El sr. Monk sube al estrado
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Información
Número de episodio: 8.05 (114)
Título original: Mr. Monk takes the stand
Guionista: Josh Siegal
Dylan Morgan
Director: Mary Lou Belli
Duración: 43 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 11/09/2009
Episodio anterior: El sr. Monk es otra persona
Episodio siguiente: El sr. Monk y el crítico

El sr. Monk sube al estrado es el quinto episodio de la octava temporada de Monk.

ArgumentoEditar

Monk, Natalie, Stottlemeyer y Disher se enfrentan a Evan Gildea, un escultor del que sospechan que ha matado a su mujer Nancy. Monk comienza a explicar cómo Gildea usó un bloque de mármol de dos toneladas como coartada. Sin embargo, el famoso abogado Harrison Powell llega a tiempo de impedir que el acusado confiese, y le ofrece sus servicios.

Unas semanas después, Monk y los demás se disponen a testificar en el juicio de Gildea por asesinato. El fiscal del distrito, Charles Friedken, les advierte que tengan cuidado con sus palabras porque Powells puede resultar implacable.

El primero en testificar es Stottlemeyer. Explica que, la mañana del 2 de octubre, él, Disher, Monk y Natalie fueron llamados a la escena de una muerte sospechosa. La víctima del asesinato era Nancy Gildea.

Las pruebas parecían indicar que ella había interrumpido un robo, y que el ladrón la había golpeado hasta la muerte en la nuca, usando una estatua de mármol. Sin embargo, cuando Monk llegó al lugar notó algunas discrepancias. Para empezar, el agujero que el ladrón había hecho en la puerta era muy pequeño para una mano adulta (Disher lo comprobó intentando hacer pasar ambas manos por el agujero). Además, el asesino escogió una escultura situada muy lejos del cuerpo, en lugar de utilizar la que tenía más a mano (una con el nombre de Gildea). Monk concluyó que Gildea era el asesino y no quería dañar su propia obra de arte.

Después del testimonio, Powell obliga a Stottlemeyer a admitir que el ladrón pudo haberse movido durante la pelea, y que ni él ni Monk pueden demostrar dónde comenzó el forcejeo.

Fuera, en el pasillo, Disher divisa a Rudy Smith, su ex "colega menor", sentado en un banco. Se acerca para hablar con él, creyendo que Rudy está estudiando para trabajar como abogado. Sin embargo, un policía llega para llevarse a Rudy: ha sido acusado del asesinato de Sarah Paddock, una dependienta de una tienda de recambios que fue golpeada en la cabeza durante un robo.

Disher vuelve y explica a Monk y a Natalie que se siente responsable de Rudy, porque le prometió a su abuela que cuidaría de él. Se sorprenden cuando ven a Stottlemeyer saliendo de la sala de justicia, aturdido y empapado en sudor. Le advierte a Monk que tenga mucho cuidado, pero el detective entra confiadamente en la sala y sube al estrado.

Monk explica que él mismo acompañó a la policía hasta el estudio de Evan Gildea, en Santa Bárbara. Por desgracia para el detective, Gildea estaba trabajando en un desnudo y no fue capaz de mirarlo (cuando le piden que lo describa, lo único que puede hacer es silbar entre dientes). Gildea les dijo que había recibido el bloque de mármol dos días antes del asesinato, que se había pasado toda la noche esculpiéndolo, y que había completado la escultura a la mañana siguiente.

Tras el testimonio, Powell consigue que Monk admita que nunca llegó a mirar de frente la estatua. El abogado la ha llevado a la sala de justicia, pero el detective sigue sin poder mirarla.

Disher visita la cárcel para reunirse con Rudy, quien asegura que no mató a la dependienta; sólo cogió el dinero y le arrancó el collar. Cree que había alguien más en la tienda, pero no recuerda exactamente su aspecto. Disher le recuerda a Rudy que prometieron no mentirse, y le muestra sus brazaletes de amistad. Le pide a Rudy que se ponga el suyo, y este jura que está diciendo la verdad.

Powell espera impacientemente en la sala de justicia, mientras Monk endereza el soporte de su micrófono. Cuando ya ha terminado, recuerda que Gildea dijo que había recibido el bloque de mármol y había terminado la estatua por la mañana. Un experto en arte ha confirmado que Gildea hubiera necesitado toda la noche para hacerlo, lo que significa que no salió de su estudio. Sin embargo, Monk explica que encontró algunas pistas que le hicieron dudar de la coartada de Gildea: vio un reloj eléctrico con un retraso de veinte minutos, y halló un helado medio derretido en el congelador. A partir de esto, el detecive dedujo que Gildea había usado un martillo neumático durante ese tiempo, utilizando toda la electricidad del estudio. El escultor ya había esculpido su estatua mucho tiempo atrás, y usó el martillo para reducir el bloque de mármol a gravilla (gravilla que después esparció por su entrada).

Powell comienza a hostigar a Monk, y Natalie protesta. Powell se gira hacia ella y la identifica como la ayudante del detective, mencionado que anteriormente tuvo una enfermera. El abogado cuestiona la competencia de Monk, y le muestra una carretilla llena de grava. Cuando Powell indica que todas las piedras deberían encajar hasta formar un gran rompecabezas, Monk intenta desesperadamente reconstruir el bloque.

Finalmente, el jurado absuelve a Gildea y este abandona los juzgados, jactándose de que se ha hecho justicia. Un arrogante Powell recuerda a Monk y a los demás que, gracias a la quinta enmienda, Gildea no puede volver a ser acusado del asesinato de su esposa (sin importar lo que puedan tener contra él). El escultor se sube a su coche y, cuando está marchándose, Monk nota que recientemente ha reemplazado uno de los faros traseros.

Mientras Powell promociona su nuevo libro, Invencible, en un programa de televisión, Monk va a ver al doctor Bell. Temiendo que todos los asesinos a los que atrape acabarán contratando a Harrison Powell, el detective decide retirarse para siempre.

En su apartamento, Monk está metiendo en cajas sus expedientes cuando llegan Natalie y Disher, pidiéndole que limpie el nombre de Rudy. El teniente reconoce que el muchacho ha confesado el robo, pero asegura que no mató a la dependienta. Disher y Natalie aún siguen creyendo en Monk, y este accede a regañadientes.

Los tres visitan la tienda de recambios, y Monk comienza a imaginar cómo Harrison Powell echará abajo su testimonio. Sin embargo, finalmente señala algunas cosas que ponen en duda la culpabilidad de Rudy: para empezar, el muchacho es demasiado bajo como para robar las cintas de seguridad. Además, la dependienta murió de un solo golpe en la nuca, el mismo modus operandi del asesinato de Nancy Gildea. Entonces, Monk realiza una sorprende deducción: el asesinato de la dependienta se cometió a las diez de la noche. Cuando Disher y Natalie le preguntan cómo lo ha averiguado, el detective sale a la calle y rebusca en un arbusto cercano, encontrando la bombilla de un faro trasero.

Stottlemeyer se reúne con Evan Gildea para interrogarle por la muerte de la dependienta. Rudy está en la sala contigua, mirando a través del espejo, pero es incapaz de recordar si vio a Gildea en la tienda. Monk está junto a Stottlemeyer, y explica lo ocurrido: Gildea estableció su coartada con la escultura, tal y como él había sospechado. Poco antes de las diez, Gildea viajó a San Francisco y mató a su esposa, e hizo que pareciera un robo interrumpido.

Sin embargo, cuando estaba saliendo de la ciudad, vio el indicador de que una de sus luces traseras estaba fundida. Gildea se puso nervioso, porque si la policía le paraba de camino a su casa, su coartada quedaría arruinada. Gildea se dirigió a una tienda de recambios cercana y compró una bombilla. Sin embargo, su suerte empeoró: entró en el local justo cuando Rudy estaba cometiendo el robo. Después de que el muchacho se fuera, la dependienta le explicó a Gildea que la cámara de seguridad lo había grabado todo. Ahora, el escultor tenía otro problema: cuando la dependienta denunciara el robo, la policía revisaría la grabación. Verían a Gildea en la tienda, no muy lejos de donde había asesinado a su esposa, y no podría explicarlo. Por eso alcanzó una barra de metal, mató a la pobre dependienta, robó la cinta de seguridad, y huyó.

Powell llega y refuta la teoría, alegando que no tienen ninguna prueba. Stottlemeyer admite que es cierto, pero se muestra seguro de que acabará haciéndose justicia. Antes de marcharse con Powell, el escultor asegura una vez más que el asesino de la dependienta no es él, sino el muchacho que robó el dinero y el collar. De pronto, Monk se da cuenta de que Gildea les ha dado la prueba que necesitan para condenarle. Gildea ha dicho que Rudy robó el dinero y el collar, pero la policía y la prensa nunca reveló que robara el collar. Sólo hay un modo de que el escultor sepa que Rudy también robó el collar: estaba en la tienda en ese momento.

Stottlemeyer arresta a Gildea mientras Powell se burla de Monk, diciendo que no tiene ninguna oportunidad de ganar. Con su confianza restaurada, el detective le asegura que no volverá a perder. En cuanto Powell se marcha, Monk pierde otra vez su confianza y se teme lo peor.

Sin embargo, en el juicio, Gildea es declarado culpable del asesinato de la dependienta (después de que Monk haya aportado su vital testimonio). Powell sale de la sala, con su récord perfecto ahora arruinado. Disher informa a Monk de que Rudy vuelve a estar bajo su custodia, y hará trabajos comunitarios en la comisaría. Natalie se acerca a su jefe y le asegura que ha hecho un gran trabajo (ni siquiera ha enderezado el soporte de su micrófono). Ambos salen de la sala de justicia... y entonces Monk vuelve a entrar para enderezar el micrófono.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

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