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El sr. Monk va a un concierto de rock
Concierto
Información
Número de episodio: 5.08 (69)
Título original: Mr. Monk goes to a rock concert
Guionista: Blair Singer
Director: Randy Zisk
Duración: 40 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 25/08/2006
Episodio anterior: El sr. Monk cambia de psiquiatra
Episodio siguiente: El sr. Monk se encuentra con su padre

El sr. Monk va a un concierto de rock es el octavo episodio de la quinta temporada de Monk.

ArgumentoEditar

A altas horas de la noche, se está preparando el San Francisco Band Jam, el mayor festival de música del año. Un técnico, Greg "Stork" Murray, visita la caravana del cantante Kris Kedder, y le acusa de haberle robado el copyright de su canción ("Peggy se ha ido a Memphis"). Kedder intenta sobornar al técnico, pero este le asegura que no se saldrá con la suya: ha hecho copias de la partitura de su canción y se las ha mandado a sí mismo por correo. Stork se dispone a llamar a un abogado, pero Kedder alcanza una botella de cerveza y le golpea con ella, matándole. Después, respira por su inhalador para el asma (que tiene sabor a menta).

A la mañana siguiente, Monk y Natalie llegan a la comisaría para hablar con Stottlemeyer. Natalie le enseña un recibo de 34 dólares por la camisa y la chaqueta que Monk perdió en su último caso. El capitán reconoce que es un gasto relacionado con el trabajo, pero explica que no puede hacer nada por ellos porque Disher es el coordinador de desembolsos. Por desgracia, el teniente no ha aparecido en toda la mañana porque está enfermo.

Justo entonces, Stottlemeyer recibe una llamada de su ex mujer, quien le anuncia que su hijo Jared no ha ido a la escuela y podría estar en un concierto de rock de la ciudad. Natalie y Monk se ofrecen a acompañarle. El detective pronto se agobia por la multitud, así que el capitán le ordena que espere en el coche.

Natalie y Stottlemeyer entran en el recinto y entregan una foto antigua de Jared a un guarda de seguridad. El guardia les permite pasar para que le busquen. Ayudante y capitán se separan para abarcar más espacio.

Entretanto, Monk intenta controlar la juerga que está teniendo lugar a su alrededor, pero en vano. Cuando una pareja comienza a besarse sobre el capó del coche de Stottlemeyer, Monk decide pedir un taxi para volver a casa. Habla con el guarda de seguridad, quien le envía a los teléfonos públicos. Durante el trayecto, Monk es golpeado por varias pelotas hinchables. Por fin, el detective entra en un váter portátil, a pocos metros de la cabina de teléfono. Minutos después, sale completamente relajado. Natalie le ve y se acerca a él. Monk menciona que estaba llamando a un taxi, y su ayudante le advierte que no estaba en una cabina de teléfono. El detective queda horrorizado por haber entrado en un baño portátil.

Justo entonces, un trabajador de mantenimiento desbloquea la puerta de otro de los váteres. La puerta se abre, y el cadáver de Stork se precipita al exterior.

Posteriormente, Kendra Frank (una amiga de Stork) se acerca para hablar con Monk y Natalie. Ella explica que la policía opina que la muerte de Stork ha sido accidental (por una sobredosis). Natalie se muestra de acuerdo, y señala que el cadáver tenía un pinchazo en el brazo. Kendra asegura que Stork llevaba meses sin drogarse, y además tenía miedo a las agujas (no tenía un solo tatuaje en el cuerpo, y en una ocasión se perdió una gira por Sudamérica porque no quiso vacunarse). Kendra les entrega la chaqueta de Stork, y Monk encuentra un plano del recinto con una "X" marcando el puesto de acupuntura. Por lo visto, Stork acudió allí a las siete y media de la mañana.

Mientras tanto, Stottlemeyer sigue sin poder encontrar a Jared. Sin embargo, sorprende a Randy Disher en el concierto (descubriendo que en realidad no está enfermo).

Monk, Natalie y Kendra se entrevistan con Annie, la encargada en el puesto de acupuntura. Esta les explica que Stork fue el primer cliente del día: perdió un pendiente que le había regalado Kendra, anunció haber superado su miedo a las agujas, y le preguntó dónde podía encontrar algo de heroína. Pagó y se marchó, no sin antes ayudar a una mujer que estaba teniendo algunos problemas para hinchar su pelota azul. Por lo visto, la historia de la sobredosis es cierta, después de todo.

A continuación, Monk visita la carpa en la que reposa el cadáver de Stork, y nota algunos detalles extraños: para empezar, ¿por qué no tiene barro en las botas, si la zona de los baños portátiles está muy embarrada? Además, el voluntario asegura que, para apretarse la tira de goma en el brazo, los drogadictos tiran de uno de los extremos con los dientes. Sin embargo, no hay marcas de dientes en la goma de Stork.

Mientras tanto, Stottlemeyer y Disher encuentran a Jared. Monk, Natalie y Kendra se reúnen con ellos, e informan al capitán de que Stork podría haber sido asesinado.

Dada su fobia a las multitudes, Monk examina la escena del crimen desde la distancia, y se comunica con Stottlemeyer mediante un walkie-talkie. El trabajador de mantenimiento explica que él no puso el cartel de "fuera de servicio" en el baño portátil, y que tuvo que forzar la puerta para poder abrirla.

Stottlemeyer encuentra unos arañazos en el interior del váter, y advierte que son recientes (dada la ausencia de óxido). También encuentra la cuerda de una guitarra, y Jared explica que pertenece a una guitarra de doce cuerdas, algo muy inusual. Monk teoriza sobre la posibilidad de que mataran a Stork en otra parte: el asesino puso el cadáver dentro, ató la cuerda alrededor del pestillo, y la pasó por una rejilla para poder cerrar la puerta desde fuera.

El médico forense confirma que Stork fue golpeado hasta la muerte. Monk, Natalie y Kendra han averiguado que sólo hay una guitarra de doce cuerdas en todo el recinto, y pertenece a Kris Kedder. Mientras le interroga, Monk le pilla en varias mentiras, y nota que sus botas están manchadas de barro. Monk decide visitar la caravana de Stork para buscar más pruebas. Kedder les acompaña, intentando localizar el sobre incriminatorio que puede demostrar que Stork es el verdadero autor de su canción.

Cuando llegan a la caravana, Kedder vuelve a aspirar por su inhalador para el asma y menciona que es importado de Dinamarca. Kendra explica que el mayor sueño de Stork era componer canciones. Cuando ella, Monk y Natalie están mirando una foto, Kedder aprovecha la ocasión para coger el sobre con las partituras incriminatorias. Se esconde el sobre bajo la camiseta y sale corriendo.

En cuanto están solos, Monk menciona que Kedder se ha llevado algo: está seguro de haber visto un sobre blanco en la pared. Natalie encuentra un recibo de correo registrado, y nota que Stork se envió algo a sí mismo. Kendra recuerda que, cuatro meses atrás, el técnico se envió copias de una partitura a sí mismo. Monk pronto deduce que la canción de Kedder era en realidad de Stork. Kedder ha robado el sobre, y es lo único que le vincula al asesinato.

Monk, Natalie y Kendra corren hacia el escenario, pero llegan demasiado tarde: Kedder quema el sobre en uno de los lanzallamas.

Poco después llegan Stottlemeyer y Disher, y Monk explica lo ocurrido: Stork compuso "Peggy se ha ido a Memphis", y Kris Kedder se la robó. Esa noche Stork se enfrentó a él, y Kedder le mató. Puso su cuerpo en un baño portátil, e hizo que pareciera que el técnico había muerto de una sobredosis. Sin embargo, de pronto se dio cuenta de algo: Stork llevaba diecisiete meses sin drogarse, y además tenía miedo a las inyecciones. Nadie creería que había muerto de sobredosis, a menos que pareciera que había recaído en las drogas y que había superado su miedo a las agujas. Para hacerlo, Kedder se disfrazó e hizo una visita al acupuntor. Incluso se aseguró de decirle a Annie que buscaba heroína. Después, volvió al váter portátil y colocó el plano del recinto en el bolsillo de la chaqueta de Stork, para llevar a la policía hasta el puesto de acupuntura. Finalmente, cerró el pestillo del baño utilizando la cuerda de su guitarra.

Stottlemeyer menciona que la cuerda no es una evidencia suficiente para arrestar a Kedder. Entonces, Monk ve una pelota hinchable azul y recuerda lo que les dijo Annie: después de su sesión de acupuntura, Kedder (aún disfrazado de Stork) ayudó a una mujer a hinchar una pelota azul. Disher apunta que la pelota tendrá muchas huellas dactilares distintas, pero el detective explica que la prueba está dentro: Kedder tiene asma, y utiliza un inhalador importado con sabor a menta. Eso será suficiente para que el fiscal del distrito abra un caso contra el cantante.

Natalie, Stottlemeyer y Disher comienzan a perseguir la pelota por entre la multitud. Finalmente, esta acaba atascada en uno de los focos del escenario. Jared sube por una escalera y alcanza la pelota. Justo entonces, Kedder aparece con un destornillador y se acerca al adolescente, intentando hacer estallar la pelota hinchable. Jared duda entre lanzarle la pelota a Kedder (y dejar que un asesino salga impune) o lanzársela a su padre. Con aire de suficiencia, Kedder le pregunta si confía en los policías. Jared le responde que confía en su padre, y le lanza la pelota a Stottlemeyer. Disher arresta a Kedder.

Ya con el caso resuelto, Monk y Natalie regresan al coche. Stottlemeyer y Jared, ya reconciliados, entran en un fotomatón para hacerse algunas fotos juntos.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

Otros idiomasEditar

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