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El sr. Monk y el hombre requetemuerto
Requetemuerto.png
Información
Número de episodio: 7.15 (76)
Título original: Mr. Monk and the really, really dead guy
Guionista: Joe Toplyn
Director: Anthony R. Palmieri
Duración: 40 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 23/02/2007
Episodio anterior: El sr. Monk visita una granja
Episodio siguiente: El sr. Monk va al hospital

El sr. Monk y el hombre requetemuerto es el decimoquinto episodio de la quinta temporada de Monk.

ArgumentoEditar

A altas horas de la noche, un músico callejero llamado Cyrus revisa sus exiguas ganancias, y decide volver a casa andando, ignorante de que alguien está siguiéndole. Cuando entra en un callejón, su perseguidor le golpea en la cabeza. A continuación, le asfixia con una bolsa, le inyecta un veneno letal, le apuñala cuatro veces con un cuchillo, le dispara dos veces en el pecho con un revólver, y finalmente le atropella con su coche.

Esa misma noche, Monk y Natalie se reúnen con Stottlemeyer y Disher en la escena de un crimen. Una mujer llamada Jean Garnett ha sido encontrada muerta en una gasolinera. Las pruebas indican que trabajaba en una compañía farmacéutica, y estaba en la ciudad para asistir a una conferencia. Atravesó la carretera hasta la gasolinera, donde murió. La policía ha encontrado cerca un par de gafas que no son suyas, lo que significa que deben de pertenecer al asesino.

Mientras Monk examina la escena, Natalie le entrega su bolso para poder ir al baño. Mientras está dentro suena su teléfono móvil, y le pide a Monk que lo conteste (ya que está esperando la llamada de su nuevo novio). Monk busca el teléfono, pero tarda tanto que la llamada se corta. Enfadada, Natalie acusa a su jefe de no saber contestar un teléfono móvil.

Justo entonces, son llamados por el comisionado adjunto, quien les explica que han descubierto el cadáver de Cyrus. Por lo visto, un asesino en serie anda suelto por San Francisco. Cuando se reúnen con el comisionado adjunto, este les da una mala noticia: el alcalde ha decidido llamar al FBI, poniéndoles al mando.

Antes de que Stottlemeyer pueda decir nada, una furgoneta llega frente al ayuntamiento. Los agentes del FBI Thorpe y Keao se bajan del vehículo. El primero no tarda en dejar claro que Stottlemeyer y Monk están bajo sus órdenes. Su primer paso es visitar la oficina del forense para ordenarle que deje todos los demás casos, y ejecute una autopsia sobre el cadáver de Cyrus.

En la morgue, Monk se distrae examinando el cuerpo de Jean Garnett, y el agente Thorpe le reprende severamente. Garnett no importa; la policía tiene que atrapar al asesino en serie en las próximas treinta y seis horas, ya que una nota encontrada junto al cadáver de Cyrus sugiere que este volverá a atacar en ese momento.

Dando a Monk el beneficio de la duda, Thorpe le invita a visitar la escena del crimen. En poco tiempo, Monk es expulsado del furgón del FBI (su laboratorio criminalista y su puesto de mando), cuando confunde un televisor de plasma con una pizarra.

Deprimido, el detective pasa el resto del día en casa de Natalie. Julie, que está trabajando con su ordenador portátil, se ofrece a enseñarle los conocimientos básicos de la informática. Esa misma noche, Monk está en su propio apartamento, jugando al solitario con el ordenador prestado.

Al día siguiente, se lleva el portátil al centro de comunicaciones de la comisaría. Durante la reunión, el misterioso "Asesino de los Seis Modos" llama para burlarse de ellos. Stottlemeyer responde al teléfono, entreteniéndole lo suficiente como para que el FBI rastree la llamada. Por desgracia, Monk recibe un e-mail de una de las amigas de Julie, y le responde. Las líneas se cruzan y, poco tiempo después, un equipo del SWAT irrumpe en una casa, asustando a un grupo de adolescentes (incluida Julie).

Furioso, el agente Thorpe tacha a Monk de ser un inmaduro. Le ordena que se retire y deje que los "hombres de verdad" hagan su trabajo. Saca a Monk de la investigación y le envía a su casa.

En una sesión con el doctor Kroger, Monk admite que Thorpe tiene razón: ya nunca podrá regresar al cuerpo de la policía (no hay sitio para un "dinosaurio" como él en la policía moderna). El propio Thorpe le ha dicho que se asegurará de que su reincorporación nunca se considere. El doctor Kroger le recuerda que siempre ha sido un buen detective, y nunca ha necesitado las nuevas tecnologías. Ha puesto a docenas de criminales entre rejas sin tener que utilizar un ordenador. La mente de Monk, su intuición, sus habilidades deductivas... estas son armas mucho más poderosas, son cosas que ni siquiera la más moderna tecnología puede imitar.

Mientras tanto, en el furgón del FBI, Stottlemeyer da su opinión a Thorpe: sabe que Monk puede ser difícil en ocasiones, pero su mente es lo mejor que puede tener una brigada policial para rastrear a los sospechosos. Thorpe desprecia a Stottlemeyer, alegando que sólo su puesto de mando cuesta 500 millones de dólares en tecnología y equipamiento moderno. Cuando le pregunta si cree que Monk es más inteligente que todo eso, el capitán no duda en responder que sí.

Entretanto, el médico forense consigue una autopsia preliminar, determinando qué heridas fueron mortales, y cuáles se inflingieron post mortem. Thorpe le ordena que precise el orden exacto de las heridas. De este modo, descubre que el golpe en la cabeza sólo dejó inconsciente a Cyrus. La asfixia es lo que le mató, y todo lo demás ocurrió post mortem. Los ordenadores del FBI realizan un análisis, generando un perfil del Asesino de los Seis Modos: aparentemente, sentía un odio visceral por los músicos callejeros.

Thorpe urde una trampa. Retira de la ciudad a todos los músicos callejeros excepto a uno: Randy, con sus instrumentos, se dispone a cantar su canción "I don't need a badge". Sin embargo, Stottlemeyer advierte que su plan es una pérdida de tiempo: nunca ha leído un solo perfil psicológico que tenga sentido, especialmente si lo ha realizado un ordenador.

En otra parte de la ciudad, Monk y Natalie pasan junto al Museo de Historia Natural. El detective comenta que debería estar ahí dentro, junto con otras antigüedades. Natalie, intentando romper el hielo, comenta que el forense está muy ocupado con el caso del Asesino de los Seis Modos. De pronto, Monk comprende que ha resuelto el caso. Cuando Natalie explica que quedan quince minutos para que el asesino vuelva a atacar, el detective anuncia que deben darse prisa.

Mientras tanto, el FBI reduce a un inocente joven que pretendía tocar su harmónica con Disher. Humillado, Thorpe se muestra extraordinariamente receptivo, cuando Natalie anuncia que Monk ha resuelto el caso.

En la morgue, Monk da su explicación: en realidad, no hay ningún asesino en serie en San Francisco. La muerte de Cyrus y el "Asesino de los Seis Modos" no ha sido más que una elaborada diversión para alejar a la policía del asesinato de Jean Garnett.

La noche de su muerte, Jean Garnett cenó con un doctor al que había conocido en la convención. Después, él la llevó al parque, y allí algo ocurrió. Presumiblemente, el doctor intentó besarla, ella se negó... y la discusión se convirtió en un forcejeo violento. En cualquier caso, él la golpeó mortalmente; pero ella logró llegar a una gasolinera cercana antes de desplomarse.

Ahora, el doctor tenía un gran problema: en la cena, ella había comido un postre muy especial. Durante la autopsia, la policía revisaría los contenidos estomacales de la víctima. Los vincularían con el restaurante en el que habían cenado, y podrían identificar al doctor porque había pagado con tarjeta de crédito.

Pero, si el doctor podía distraer a la policía durante treinta y seis horas (el tiempo que tarda el estómago en digerir los alimentos), entonces estaría a salvo. Así pues, eligió a una víctima al azar, le mató de seis modos muy truculentos, y lanzó a la policía tras la pista de un asesino en serie inexistente.

En efecto, el FBI cayó en la trampa, arrastrando consigo al Departamento de Policía de San Francisco.

Rápidamente, el médico forense extrae los contenidos del estómago de Garnett. Natalie distingue unos pétalos de flor y unos copos de oro. Son los ingredientes de un pastel muy especial, que se sirve en un único restaurante bajo el nombre de "el postre más romántico del mundo".

Apostados frente al hotel donde se celebra la convención, el FBI y la policía se enfrentan al doctor Leven. Al ver sus gafas en una bolsa de pruebas, le entra el pánico y echa a correr. Parece que va a escaparse cuando Stottlemeyer arrebata a Keao su PDA y la lanza al aire, golpeando a Leven en la cabeza y tirándole al suelo. Satisfecho, Stottlemeyer comenta que Thorpe tenía razón: uno de sus chismes ha "atrapado" al asesino.

En casa de Natalie, Monk redacta unas cartas para las amigas de Julie, queriendo disculparse por haber enviado a un equipo del SWAT a su fiesta de pijamas. Viendo cuánto está tardando en escribirlas a mano, Natalie le aconseja que tome prestado su portátil. Firmemente, Monk rechaza la oferta.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

Otros idiomasEditar

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