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El sr. Monk y el otro detective
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Información
Número de episodio: 4.01 (46)
Título original: Mr. Monk and the other detective
Guionista: Hy Conrad
Director: Eric Laneuville
Duración: 41 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 08/07/2005
Episodio anterior: El sr. Monk y el niño
Episodio siguiente: El sr. Monk vuelve a casa

El sr. Monk y el otro detective es el primer episodio de la cuarta temporada de Monk.

ArgumentoEditar

En el aparcamiento de un pequeño supermercado, el joyero Harold Gumbal sale de su coche y se dirige hacia su tienda con dos bolsas. Intercambia unas pocas palabras con un guardia de seguridad, quien continúa su ronda mientras Harold abre la tienda. Una vez dentro, recibe la llamada de un teléfono móvil: dos hombres se sientan en el aparcamiento, en un Ford Taurus. Tienen como rehén a Peggy, la perra de Harold, quien está siendo chantajeado para robar en su propio negocio. Harold llena las dos bolsas con las joyas más valiosas de su expositor, y luego las lleva hasta el coche. Intercambian la perra por el botín, tal y como habían acordado. Por desgracia, el guardia de seguridad les descubre y saca su arma. El atracador del asiento trasero, Vic Blanchard, se baja del coche, se quita su pasamontañas y saca una pistola Smith & Wesson. Aun con la desaprobación del otro atracador (Eddie Dial), Blanchard asesina al guardia disparándole tres veces. Comprendiendo que no pueden dejar ningún testigo, Blanchard mata a Harold de un balazo en el pecho, y luego lo mete en el maletero del coche. La perra, en cambio, sale corriendo.

Monk y Natalie se reúnen con Stottlemeyer y Disher en la escena del crimen. Monk tiene dificultades para concentrarse debido a un excremento de perro en el asfalto. Minutos después, llega una nueva distracción: el investigador privado Marty Eels, a quien Stottlemeyer describe como "un grano en el culo". Es un penoso detective que se ocupa de divorcios y estafas, y cuya licencia ha sido suspendida por el fiscal del estado. Marty alega haber visto la escena del crimen cuando pasaba conduciendo, y se ofrece a ayudar. Stottlemeyer quiere despacharle, pero Marty se resiste.

Monk ya ha encontrado algunos detalles interesantes: es probable que el gerente no lo hiciera, ya que no cerró la puerta al marcharse. Además, la sangre en el bordillo sugiere que hubo un segundo tiroteo. Investigando, Marty hace algunas deducciones, con las que Monk no tiene más remedio que coincidir: Harold fue chantajeado para robar en su propia tienda, y el guardia fue asesinado al descubrirlo. Entonces, va un paso más allá y encuentra una pista que Monk ni siquiera había advertido: los pasamontañas de los atracadores, escondidos en una alcantarilla cercana. Al ver una perra merodeando por el lugar, Marty la identifica como la de Harold. Incluso es capaz de ver la licencia del animal a una manzana de distancia. Una y otra vez, se demuestra que Marty tiene razón, y la policía decide concederle en beneficio de la duda. Marty también insiste en que busquen el coche de los atracadores en las estaciones de trenes (creyendo que nunca lo dejarían en el aeropuerto).

Posteriormente, Monk, Natalie, Stottlemeyer y Disher visitan a Marty en su desordenada oficina. Cuando llegan, Marty está hablando por teléfono con su madre, una operadora de control de calidad en una aerolínea. Como Stottlemeyer no puede creer que Marty se haya convertido (de la noche a la mañana) en un gran detective, se pregunta si no estará involucrado en el crimen. Le pregunta dónde ha estado a la hora del tiroteo, y Marty parece ofenderse. No obstante, explica que ha estado en el hospital (uno de sus clientes le ha golpeado en la cabeza). Stottlemeyer no sabe qué decir: el departamento no puede permitirse el lujo de pagar tanto a Monk como a Marty. Marty se ofrece a trabajar gratis, sólo por la oportunidad de entrar en acción. Stottlemeyer acepta a regañadientes.

Al día siguiente, Marty sigue haciendo averiguaciones asombrosas: la policía ha encontrado el coche justo donde él había predicho. Incitados por su orgullosa madre, ahora los reporteros le siguen a todas partes. Mientras examinan el coche, notan varios detalles: Marty deduce que el conductor no conocía la zona, ya que llevaba un mapa en la guantera. Cuando le informan de que el joyero medía 1,77 metros, inmediatamente se fija en que el asiento está ajustado para una persona de 1,79. Monk asegura que los adaptadores de asientos no son tan exactos, así que Randy lo apunta a lápiz. Monk encuentra manchas de sangre en el maletero, lo que indica que dentro ha habido un cadáver recientemente.

Marty nota hierba aplastada en una colina cercana. Utilizando una rama de árbol como vara para seguir el rastro, tropieza con el cadáver de Harold. A estas alturas, Monk está convencido de que Marty "hace trampas", pero no puede explicar cómo. Stottlemeyer confiesa que muchas de las habilidades deductivas de Monk se le antojan mágicas: ¿verdaderamente podría Marty ver cosas que Monk no ve?

Entretanto, observando la posición de las manos de Harold, Marty descubre la identidad de uno de los asesinos: Eddie Dial. Al igual que un detector de mentiras, Marty es capaz de deducir el lugar donde Dial ha enterrado las joyas. El único callejón sin salida es su compañero, Blanchard, que sigue en libertad.

Los logros de Marty reciben una gran cobertura de la prensa, mientras que Monk pierde la confianza en sus propias habilidades. La situación empeora cuando Stottlemeyer informa de que repartirá los casos entre ambos detectives.

Monk decide retirarse de la consultoría y acepta un trabajo en una universidad local, como profesor de técnicas de investigación criminal. Temiendo perder a su jefe, Natalie se niega a llevarle a la entrevista. Monk decide que conducirá él, así que llama a una compañía de alquiler de coches. Mientras está en espera, Monk y Natalie discuten sobre su incapacidad para conducir sobre puentes. Entonces, la controladora de calidad les sugiere tomar una ruta alternativa. Sorprendido, Monk se da cuenta de que la operadora ha estado oyéndoles todo el rato, y así resuelve el caso.

Monk y Natalie se reúnen con Marty en su oficina para desenmascararle: recuerdan que su madre trabaja como operadora de control de calidad en las aerolíneas de Pacific Global. Además, Monk explica que la policía ha encontrado dos billetes de avión a Costa Rica en la habitación de hotel de Dial. Estos dos detalles han permitido que Monk deduzca el modo en que Marty obtuvo toda la información: después de los asesinatos, Blanchard y Dial volvieron a su hotel y llamaron a Pacific Global para reservar dos billetes a Costa Rica. Mientras estaban en espera, conversaron entre ellos sobre su crimen; fanfarronearon sobre a quién habían matado, así como de dónde habían dejado el cadáver, el coche y los pasamontañas. Todo esto sin darse cuenta de que la madre de Marty estaba escuchando cada palabra. Pero, en vez de llamar a la policía, la señora Eels llamó a su hijo y le dio todas las pistas que necesitaba para "resolver" el caso.

Marty replica que el registro de llamadas ha sido borrado, y que nadie creerá a Monk. En cuanto él y Natalie se marchan, Marty recibe un llamada de Blanchard (desde un teléfono público). Marty no entiende cómo Blanchard conoce su número privado, y este le explica que lo ha mirado en la agenda del teléfono de la señora Eels. Marty se da cuenta de que Blanchard ha secuestrado a su madre como rehén. El secuestrador quiere que Marty use su influencia para recuperar las joyas de la policía y entregárselas (dejándolas en una taquilla de la terminal de autobuses, a las ocho de la tarde). Advierte a Marty que no llame a la policía, o su madre morirá a las ocho y veinte minutos.

Marty se apresura al exterior para llamar a Monk y a Natalie. Les cuenta lo que ha pasado, confesando que es un farsante y que necesita ayuda.

Monk interroga a Marty acerca de la llamada de teléfono, y obtiene un gran número de pistas: saben dónde y cuándo va a recoger Blanchard la recompensa, así que la policía podrá arrestarle. Marty recuerda que Blanchard dijo que acababa de dejar a su madre, así que ella no puede estar lejos de donde hizo la llamada. En base a los ruidos que Marty ha oído de fondo, Monk deduce que la llamada ha sido realizada desde el parque de atracciones del muelle.

Una vez allí, Monk ve un cartel en el que se informa de que, a las ocho y veinte de la tarde, es marea alta. El trío llega a una pequeña cabaña bajo el muelle, que está a punto de ser cubierta por las olas. Marty y Natalie corren hacia allí y desatan a la señora Eels antes de que se ahogue. Mientras regresan a la seguridad de la playa, la policía arresta a Blanchard en la terminal de autobuses.

Monk explica a la señora Eels (ya recuperada) que probablemente tendrá que dar parte de lo que escuchó por teléfono. La señora reprende a su hijo por haberla delatado, a pesar de que le han salvado la vida. Abatido, Marty dice que él no la ha delatado, sino que Monk lo ha averiguado porque es un auténtico detective. Monk y Natalie, por su parte, se apiadan de él y alegan que el "asombroso" trabajo de investigación de Marty ha sido lo que les ha permitido rescatarla. Por primera vez, la señora Eels queda impresionada.

En una rueda de prensa, Marty recibe la llave de la ciudad por haber ayudado a resolver dos homicidios. El detective anuncia que va a dejar su trabajo y va a aceptar el puesto que anteriormente ofrecieron a Monk. A Monk no le importa que Marty tenga su momento. Para él, es suficiente que Natalie, Stottlemeyer y Disher sepan la verdad: él sigue siendo el mejor.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

Otros idiomasEditar

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