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El sr. Monk y las tres tartas
Tartas.png
Información
Número de episodio: 2.11 (24)
Título original: Mr. Monk and the three pies
Guionista: Tom Scharpling
Daniel Dratch
Director: Randy Zisk
Duración: 43 min. (aprox.)
Fecha original de emisión: 23/01/2004
Episodio anterior: El sr. Monk y el repartidor de periódicos
Episodio siguiente: El sr. Monk y la estrella de la televisión

El sr. Monk y las tres tartas es el undécimo episodio de la segunda temporada de Monk.

ArgumentoEditar

Durante la celebración del bicentenario de Tewkesbury, Pat Van Ranken deposita varios boletos para un rifa cuyo premio es una tarta de cerezas casera. Sin embargo, una mujer gana el premio. Él la sigue hasta su coche y le pide la tarta. Cuando esta se niega, la mata.

La policía sospecha que el asesino es un ladrón de coches al que las cosas le salieron mal. Monk, en cambio, no las tiene todas consigo.

Mientras está examinando la escena del crimen, Sharona recibe una llamada del hermano mayor de Adrian, Ambrose (un agorafóbico que no ha salido del domicilio familiar en treinta años). Él sospecha que Van Ranken (quien casualmente es su vecino de al lado) ha asesinado a su mujer, Rita. Los hermanos no se han hablado en siete años: Adrian sigue enfadado con Ambrose porque nunca le escribió ni le llamó tras la muerte de Trudy. Adrian y Sharona visitan la casa de los Monk, y la enfermera se da cuenta de que Ambrose está obsesionado con la idea de que su padre regresará algún día: lleva treinta años guardando su correo y sus periódicos, y siempre le reserva un lugar en la mesa. Ambrose se dedica a escribir manuales de instrucciones, y es muy bueno en ello. A pesar de todas sus excentricidades, Sharona comprueba que su inteligencia está a la altura de la de Adrian (ambos tienen memorias prodigiosas, y además él conoce varios idiomas).

Ambrose afirma que, dos noches atrás, escuchó a Van Ranken y a su esposa discutiendo, y a continuación creyó oír unos disparos. Tres horas más tarde, Van Ranken salió en su furgoneta y estuvo fuera toda la noche. La mañana siguiente, Ambrose llamó a la casa para preguntar por Rita, y el marido dijo que esta se había marchado a Argentina. Sospechosamente, también negó haber estado fuera la noche anterior, alegando que su furgoneta había estado aparcada todo el verano.

Adrian cree que su hermano sufre delirios, pero, cuando se dispone a marcharse, nota que la hierba junto al vehículo de Van Ranken está marrón (lo que indica que ha sido movido hace poco). Además, tiene un permiso de aparcamiento de un parque local, lo que significa que estuvo en uno recientemente.

Adrian y Sharona visitan a Van Ranken, con el pretexto de recoger un paquete de harina que Ambrose había prestado a Rita. Adrian examina la casa y se fija en que uno de los zapatos de Rita está en el cubo de la basura.

Al día siguiente, Adrian y Sharona siguen a Van Ranken hasta la feria, donde este toma parte en una carrera de sacos y se las arregla para quedar en segunda posición (y así conseguir el segundo premio: otra tarta de cerezas). Posteriormente, le ven rebuscando en el interior del postre, sin encontrar nada.

De vuelta en la casa, Ambrose recuerda algo que leyó en el periódico: la mujer a la que mataron en su coche llevaba una tarta de cerezas cuando salió de la feria. Ambrose explica que Rita preparó tres tartas para sortearlas en la rifa, y debe de haber algo en ellas (o en una de ellas) por lo que merece la pena matar. Stottlemeyer se muestra escéptico, pero admite que no había ninguna tarta en el coche (cuando llegó la policía). Sin embargo, los registros de la línea aérea confirman que Rita Van Ranken tomó un vuelo a Buenos Aires la noche del asesinato.

La tercera y última tarta es entregada en un bingo, al día siguiente. A pesar de haber comprado doce boletos, Adrian pierde el premio ante Van Ranken. Pero, antes de que este pueda salir de la feria, Stottlemeyer y Disher llegan para rebuscar en la tarta.

Monk explica lo sucedido: Pat Van Ranken y su mujer tuvieron una terrible discusión, y él la disparó con una pistola automática. Cuando estaba pensando cómo esconder el cadáver, le interrumpió alguien de la feria, que venía a recoger las tres tartas. Él se las dio. Cuando volvió a la cocina para limpiarla, se dio cuenta de que, aunque la había disparado cuatro veces, faltaba uno de los casquillos: debía de haber aterrizado en una de las tartas. Por eso había intentado conseguirlas a toda costa, para buscar en ellas el casquillo.

Sharona rebusca en el interior de la tarta, pero no encuentra nada. Stottlemeyer se marcha, furioso.

Adrian vuelve con Ambrose, quien está preparando la mesa para la cena (tres platos: dos para los hermanos y uno para su ausente padre). Adrian no quiere quedarse, y finalmente acaba recriminando a su hermano el hecho de que no le llamara en siete años. Impactado, Ambrose explica que no fue porque no le importara, sino porque se sentía culpable por la muerte de Trudy: cuando fue asesinada, ella estaba haciéndole un recado (comprándole un jarabe para la tos). Ambrose rompe a llorar, creyendo que es culpa suya que ella muriera, y que no hubiera estado en aquel aparcamiento de no haber sido por él. Afectado, Adrian le asegura que no es culpa suya. Entre llantos, los dos hermanos se abrazan.

Como el cuarto casquillo sigue desaparecido, Van Ranken y Adrian reconstruyen los hechos en sus respectivas cocinas, y ambos llegan a la misma conclusión: el casquillo no cayó en una tarta, cayó en el paquete de harina (paquete que ahora vuelve a estar en casa de Ambrose). Monk y Sharona corren hacia Tewkesbury.

Van Ranken va a casa de Ambrose para pedirle de nuevo la harina. Sin embargo, el hermano mayor de Monk se da cuenta de que la receta que Van Ranken dice querer preparar no lleva harina. Viendo que el engaño no ha funcionado, Van Ranken intenta entrar en el lugar por la fuerza. Ambrose bloquea la puerta y el asesino decide prender fuego a la casa. En mitad del incendio, Ambrose busca en el paquete de harina y encuentra el casquillo.

Monk llega a tiempo de ver las llamas devorando la casa. Se precipita al interior para salvar a su hermano, sabiendo que no saldrá de ahí por sí solo. Al otro lado, Van Ranken está esperando (pistola en mano) a que Ambrose salga, cuando llegan Stottlemeyer y Disher. Informándole de que acaban de encontrar el cadáver de su esposa enterrado en un parque local, le arrestan. La mujer que en realidad viajó a Argentina es su amante.

Gracias a la intervención de Adrian, Ambrose finalmente sale de la casa incendiada. Los bomberos llegan justo a tiempo para salvar el edificio.

Posteriormente, Ambrose visita la tumba de Trudy para presentar sus respetos.

Personajes y repartoEditar

Enlaces de interésEditar

Otros idiomasEditar

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